Yucuaiquín es uno de los pueblos lencas salvadoreños, cuyo origen se remonta a la época precolombina. En idioma Poton, este toponímico significa “Tierra de Fuego”


PERSONAJE CÉLEBRE DE YUCUAIQUÍN

Edgar Edmundo Gutiérrez

Por el Prof. Carlos Alberto López Mendoza

Prof. Chema EspinalHace muchos años, cuando yo era un chico, conocí a un muchacho, como casi todos a su edad, muy saludable, y un excelente jugador de futbol.

Era uno de esos muchachos muy destacado, conocido y aplaudido por todos los aficionados al futbol.

Su puesto era de defensa central, en el "Atlético San Francisco", Los aplausos resonaban y el júbilo de la afición se escuchaba desde lejos cuando "El Bachi" defendía con gracia y maestría la portería de su equipo. Para los que vivimos ese tiempo, fue la "Época de oro del futbol en Yucuaiquín"- Los aficionados se apretujaban a la orilla de la cancha para ver los Partidos. Eran domingos felices. Ir "Al campo" era una agradable obligación.

La inteligencia de "El Bachi", le obligaba a ser el técnico de El Equipo de aquel tiempo. Todos lo respetaban, lo querían y le obedecían en cualquier puesto de la cancha. Sus indicaciones eran muy importantes para el triunfo – los goles.

En esos tiempos, yo era un adolecente imbuido en los encantos de la edad, y de Edgar solo sabía que era un excelente jugador. En realidad su mundo era muy diferente a mi mundo.

Yo solo he sido un poco aficionado a ver el futbol. Mi afición han sido otras cosas: leer, y un empedernido ejecutante de la guitarra y de instrumentos de teclado. De lo que nunca fui un virtuoso. Pero la personalidad jovial, humilde y sencilla de "El Bachi" también ha estado salpicada de la alegría que a muchos les da la música, "en vivo". Esta afición convirtió a Edgar en un seguidor de uno de los músicos más emotivos de Yucuaiquín, don Juan Alberto Arbaiza, quien acompañado de don Amadeo Hernández, "El Carrito", despertaba al "Cupido" que todos llevamos dentro. Así nacían las "Serenatas" en las noches de luna; incluso en las noches de invierno en las que las luciérnagas eran las únicas lámparas que alumbraban las empedradas calles del Yucuaiquín de antaño. Despertar la "novia" o la "pretendida novia" con las melodiosas notas de "Un Vals" o "cantarle una canción" de viva voz, era una de las grandes manifestaciones de amor de aquel tiempo en el que solo habían televisores en blanco y negro y discos de acetato.

A todos nos agrada algún tipo de música, como oyentes; pero ser un ejecutante es un don particular; lo mismo que ser un aficionado al futbol es común; pero ser un jugador estrella de futbol, también es un don. Edgar se destacó en el futbol y yo como un esclavo de la guitarra. En una de las veces en que yo cantaba como una chicharra en un árbol de Carao, con mis amigos, se acercó Edgar a cantar conmigo, y con él se me unieron otros jóvenes de aquel tiempo, y de gratos recuerdos, como Margarito Mendoza; Jorge y Osmín Sariles; Jorge Cálix, Noé Arbaiza, Roberto y Lito Salvador, y otros.

Las veladas se hicieron una rutina y "El Bachi", además de divertirse con el futbol, se divertía en el coro de bohemios de esos felices años, sin delincuencia y sin luz en las calles.

Pero como cada uno tiene su historia, Edgar se fue de Yucuaiquín, llevando en su memoria el recuerdo de su infancia y juventud en uno de los parajes más forestados y con un clima agradable de nuestra Patria.

Ya adulto "El Bachi" y adulto yo, la amistad permaneció latente en la distancia; pero cada vez que nos encontramos disfrutamos de los recuerdos de la feliz mocedad; de nuestras sanas aventuras y conversamos incluso, como amigos y no como adversarios de nuestras diferencias ideológicas en el campo político: de ARENA y del FMLN.

En la medida que los años se imponían, en esa medida afloraron los pensamientos reflexivos, y tanto Edgar como yo, volvimos a coincidir en el deseo "Quijotesco" de deshacer entuertos y redimir la Patria. Ya como personas maduras, Edgar vino un día a Yucuaiquín, reunió a sus viejos amigos y nos invitó a "organizarnos" para hacer obras por nuestro querido Yucuaiquín. Así nació la "ADESCO" y "La Casa de la Cultura".

Así como Edgar en el campo deportivo dirigió a "El Atlético San Francisco" así tiene el carisma de despertar el amor al prójimo. En sus conversaciones se le siente el aroma del bien común, y de sus deseos de ayudar a la gente y de propiciar el progreso para este pueblito que lleva en su corazón.

A los que conocemos un poco de la historia familiar de "El Bachi", por ser de Yucuaiquín, vemos las actitudes humanitarias de Edgar parecidas a las de su padre, don Matías, quien era un soñador de su tiempo y que siendo Alcalde gestionó la construcción de la carretera que de Yucuaiquín conduce a San Miguel, por Comacarán. Su obra insignia.

A medida que pasan los años, las visitas de Edgar a Yucuaiquín son más esporádicas, la vida familiar, la distancia y otros intereses lo han absorbido. De su familia aún existen muchos miembros y aunque por un tiempo la Familia Gutiérrez permaneció en silencio, el apellido volvió a estar en primera plana cuando ganó felizmente La Alcaldía el Ing. Carlos Ernesto Gutiérrez, su primo; quien con su eficiente gestión le ha dado a Yucuaiquín la imagen de un pueblo que está en el camino del progreso cultural, económico y educativo con obras trascendentales – relativamente.

Para los que conocemos al "Bachi", su recuerdo, su amistad y sus anhelos son inolvidables.


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