Yucuaiquín es uno de los pueblos lencas salvadoreños, cuyo origen se remonta a la época precolombina. En idioma Poton, este toponímico significa “Tierra de Fuego”


PERSONAJE CÉLEBRE DE YUCUAIQUÍN

Chepe Ciego

Por el Prof. Carlos Alberto López Mendoza

Prof. Chema EspinalDe estatura baja, rechoncho. Pesaría unas 180 lib. Su rostro redondeado reflejaba su placentera vida entre "velorios" y la "Demanda de San Francisco de Asís".

Dotado de una memoria especial – como todos los ciegos tenía muy desarrollado el sentido del oído y del tacto – recordaba el timbre de voz de casi todos los que conversaban con él, y los reconocía sin esfuerzo mucho tiempo después. Recordaba los detalles de los caminos que transitaba. Su caminar lento le daba tiempo para tomar detalles y referencias del camino, con el "bordón", y dar los pasos con seguridad. Se detenía por momentos para escuchar voces y saber quiénes vivían a la vera del camino por donde pasaba, por si decidía llegar a visitar a algún amigo. Sus escasas pertenencias las dejaba en las casas de sus amigos de más confianza, por algunos días.

Nunca pidió ayuda económica ni comida llanamente. Optaba por hacer algo de lo que podía. Sabía las fechas de aniversarios o de "novenarios" de las personas que fallecían, porque tenía como oficio ser "rezador". De oír aprendió muchas oraciones y cantos religiosos, para cada ocasión: Rosarios de Difuntos o de celebraciones del Santoral Católico. Era músico de Guitarra, con la que acompañaba su brillante voz de tenor, que resonaba en las paredes de bahareque y se escapaba entre las rendijas de los "tazacuales" de los ranchitos – que eran las viviendas de algunos amigos que visitaba.

Cantaba con tanta vehemencia que se le consideró como uno de los pocos "Trovadores" queridos de Yucuaiquín. Pero no solo cantaba alabanzas religiosas; también cantaba, con buena entonación los Tangos de Carlos Gardel y las canciones de Libertad Lamarque, de la Sonora Matancera, de Pedro Infante y de otros cantantes de su época.

Era uno de los pocos "Piteros" reconocidos, decía que él se sabía correctamente los "Quince sones" que se debían tocar para el Baile de los Negritos, en "la demanda" de San Francisco. En las velaciones de San Francisco rezaba y cantaba todas las "Alabanzas": en la "oración" vespertina y de la Alborada, obligación de los "demandantes".

Sabía muchos cuentos, leyendas y anécdotas, los que narraba con mucha emotividad. Por lo que era muy bienvenido o solicitado en muchos hogares de su época. Como no había servicio eléctrico ni aparatos electrónicos, escuchar sus "Cuentos" y otras narraciones, a la luz de un "candil" en las noches invernales o de luna llena, era un ameno entretenimiento, para los adultos especialmente. Los niños le tenían pánico. Cuando los de la casa tenían alguna guitarra, el ambiente era de alegría. Eso sí, se le tenía que estar dando café constantemente. Y si se le daba pan o tamales, mucho mejor para él.

Por el vicio de beber café a cada momento, no se quedaba a dormir en cualquier casa, aunque le ofrecieran alojamiento. El sabía a donde bebían café con la misma medida de él; esos hogares eran sus hospedajes favoritos.

El desarrollo de su tacto le permitía destusar maíz y quitarle los granos podridos a las mazorcas. Con este trabajo se ganaba algunos colones que guardaba celosamente para comprar algunas cosas que necesitaba, pues casi todo lo que necesitaba se lo daba la gente, gustosamente. No era muy adicto a bañarse. Algunos aseguraban que tal vez se bañaría una vez al mes. Cuando le proponían que se bañara decía: No, yo me baño cuando me lo pide el cuerpo.

De su nómada vida de "pitero", "resador", trovador, destuzador de maíz y ameno narrador de cuentos, leyendas y de biografías de sus amigos, se ganó el Mote de "Glotón" por su voraz apetito, especialmente para comer tamales y "hornado" (pan) en los velorios. Era común que la gente: dijera: "comí como Chepe Ciego", por decir, "Comí bastante".

Era o parecía ser, un hombre alegre y lleno de vida. Cuando reía, sus escandalosas "carcajadas" delataba su presencia entre el vecindario. Padecía de una "tos" Crónica, que al igual que sus carcajadas daba referencia de su estancia, por su ímpetu. Cuando dejaba de toser siempre decía: "me está jodiendo esta tos puta, que no le pega al diablo". Y se golpeaba el pecho con la mano derecha.

Donde él estaba, había alegría: cantos; si tenían guitarra sus anfitriones; narraciones de anécdotas y muchos regaños para los niños, si habían niños. A quienes muy poco les toleraba sus algarabías o lloretas.

Como era muy conocido, los niños le tenían miedo y muchas mamás tranquilizaban o callaban a sus hijos diciéndoles: "Cállate que por ahí anda Chepe Ciego".

Cuando dirigía los rezos en los velorios, decía con denuedo: "Dios te salve María, llena eres de gracia ... ¡Contesten mujeres!

Cuando pernoctaba en alguna casa, los dueños de la vivienda le preguntaban muchas cosas, como fechas de defunciones de algunas personas, próximos novenarios de algún Santo o de difuntos, o de otros acontecimientos de importancia comunitaria.

Posiblemente en su interior era un hombre feliz, no obstante ser ciego. Seguramente lo más duro de su ancianidad fue permanecer en una sola casa; cuando se le hizo imposible deambular por sus conocidos caminos. Resultaba casi increíble que pudiera caminar por lugares tan difíciles como por el llamado "Calichón", en el caserío Los Reyes, de las Chácaras o por la vereda que conducía a donde su amigo "Polo Sánchez" o donde su pariente don Rosa Pérez. Se llamaba "José Pérez". Nunca formó familia, ni tuvo hijos. Reconocía como familiares a muchas personas de apellido "Pérez" de Yucuaiquín..


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